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10月27日 Arte, sensacionalismo y otras verdades-Sherlock Holmes, dejando a un lado la página de anuncios del Daily Telegraph, hizo el siguiente comentario: -Es frecuente que el hombre que ama el arte por sí mismo saque los más vivos deleites de sus manifestaciones menos importantes y más humildes. Me resulta agradable observar, Watson, que usted se halla tan poseído de este verdad, que en los pequeños relatos de nuestros casos que ha tenido la bondad de redactar, embelleciéndolos de cuando en cuando (no tengo más remedio que decirlo), ha dado usted la preeminencia no tanto a las muchas causes célèbres y a los procesos sensacionales en que yo he figurado, como a esos otros sucesos que en sí mismos eran triviales, pero que proporcionaron ocasión para el empleo de las facultades de deducción y de síntesis lógica en las que yo me he especializado. -Sin embargo –le dije, sonriendo-, no me considero completamente absuelto de la acusación de sensacionalismo que se ha lanzado contra mis relatos. -Quizá usted se equivocó –dijo él a modo de comentario, agarrando con las tenazas una brasa del fuego y encendiendo con ella la larga pipa de cerezo que solía sustituir a la de arcilla cuando le dominaba el humor polemista más que el reflexivo-, quizá usted se equivocó al intentar inyectar colorido y vida a cada una de sus exposiciones, en vez de limitarse a la tarea de poner por escrito el severo razonar de causa a efecto, que es verdaderamente el único rasgo notable del asunto. -Yo creo haberle hecho a usted plena justicia en ello –le contesté con algo de frialdad, porque me inspiraba una especie de repulsión el egoísmo que más de una vez había podido comprobar que constituía un factor preponderante en el extraordinario carácter de mi amigo. -No, no se trata de egoísmo o de presunción –me dijo Holmes, contestando, como tenía por costumbre, a mis pensamiento más bien que a mis palabras-. Si yo pido plena justicia para mi arte, es por ser éste una cosa impersonal, una cosa que está más allá de mí mismo. El crimen es cosa vulgar. La lógica es cosa rara. Por consiguiente, usted debería hacer más hincapié en la lógica que en el crimen. Usted ha rebajado lo que debería haber sido un curso de conferencias hasta reducirlo a una serie de novelas. -Al mismo tiempo –comentó después de una pausa, durante la cual estuvo dando chupadas a su larga pipa y mirando fijamente al fuego-, difícilmente puede alcanzarle una acusación de sensacionalismo, porque, entre los casos en que usted ha tenido la amabilidad de interesarse, hay un importante proporción que no tratan en modo alguno de crímenes, en el sentido legal de la palabra. […] Pero yo me temo que al evitar lo sensacional, haya usted bordeado lo trivial. -Quizá haya sido ése el resultado –le contesté-, pero yo sostengo que los métodos han sido nuevos y de interés. -¡Bah, querido compañero, el público, el gran público distraído, incapaz casi de distinguir a un tejedor por sus dientes o a un compositor por el pulgar de su mano izquierda, se preocupa muy poco de los matices delicados del análisis y de la deducción! Pero, en efecto, si usted es trivial, yo no puedo censurarlo, porque los tiempos de los grandes sucesos pertenecen al pasado. El hombre, o por lo menos el criminal, ha perdido toda iniciativa y originalidad. En cuanto a mi pequeño consultorio, parece que está degenerando en una agencia de recuperación de lápices perdidos y de consejos a jovencitas de internados escolares. Sin embargo, creo que, al fin, he tocado fondo. Me imagino que esta carta que he recibido esta mañana señala mi punto cero. Léala. ARTHUR CONAN DOYLE (La aventura de Copper Beeches) 10月20日 LlamaPerdí la fe y la razón Llama Pd.: por ahí dejo un vínculo a la canción. 10月13日 BosqueMezcla de colores en esta triste visión, mientras avanzo hacia su corazón el olor verde oscuro, fuerte e intenso, se cuela por mi interior, eso dice mi imaginación.
Nada me protege entre gruesas paredes de cadáver de maleza trepadora que me aíslan, me cohíben y alimentan mi temor.
Apenas sopla una lenta brisa que empeora la situación, no hace más que enfriar mi sudor.
Naturaleza agonizante encuentro a mi alrededor, los tonos grisáceos empañan cada intento de resplandor, ya todo se consumió.
Bosque que me acoges sin apenas poder sonreír, el mal del egoísmo solo te hace sufrir, maldad incomprensible pues si te incendian, YO ardo aquí. 10月6日 Mejor día cincuenta
Me paso la vida defendiendo mis ideas, mi forma de pensar, mis teorías personales, mis puntos de vista, a veces, tan particulares, mis reflexiones entre la sapiencia y lo absurdo, la experiencia y la inocencia... seguramente tú haces igual, en nuestra familia y grupo de amigos (incluidos ciber amigos) hacen igual, al fin y al cabo esto es una de las cientos de cosas que nos unen a todos ¿no crees?
Así ocurre. Tenemos ideas que argumentamos para hacer entender a los demás y autoconvencernos nosotros mismos, reafirmarnos interiormente. Pero resulta fácil defender ideas poniendo de ejemplo situaciones que NO hemos vivido, es de lo más sencillo hablar de pensamientos que, por circunstancias diversas, aún no hemos puesto en práctica en la vida real. En ese caso realmente no sabemos si, una vez llegada la ocasión que tan llenos de firmeza hemos defendido a raíz de nuestros propios planteamientos, daríamos ese paso sumamente definitivo, casi vital, de ser fieles a aquello en lo que hemos "aparentado" (y no demostrado) creer y que nos ha dirigido, de algún modo, a la hora de tomar decisiones y elegir entre caminos diversos.
A mí me pasó (aún no sé si a tí ya te ocurrió) que estuve defendiendo una postura frente a un tema de la realidad social de nuestro mundo (la sociedad en general, global), un tema que hoy día sigue resultando demasiado polémico para mi gusto, y que no había tenido ocasión de vivir de cerca, solamente de lejos, a través de los medios de comunicación. Pero un día se presentó sin avisar, completamente de improviso me asaltó la cuestión muy de cerca, y yo no tuve tiempo para reaccionar apenas. Pero la situación no me esperaba, había que tomar una decisión y lo hice, decidí una estrategia, casi sin pensar, apenas meditada.
Funcionó. Fue lo correcto, ahora lo sé. Cuando ahora me paro a ver en perspectiva aquello, me doy cuenta que aunque el tiempo no corriera a mi favor, hice bien para todos, nadie se ofendió, no hubo reproches ni arrepentmientos. Pero esto no es todo, es mucho mejor porque sin darme cuenta fuí fiel a TODAS las ideas sobre ese asunto (no lo digo porque cada cual tiene el suyo y no quiero influir), en la práctica fui fiel a aquello que defendía sin haber tenido ocasión de probarlo, lo logré, me sinceré conmigo e hice bien para mí y para el resto. Creo que fue el mejor día... |
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